[removed]#NoTeCalles: Alto a la espiral de violencia contra la mujer

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Desde el ‘piropo’ hasta el feminicidio, así se da la espiral de violencia contra las mujeres en México. Tres víctimas exhortan con el ejemplo a denunciar

 

La campaña #NoTeCalles, lanzada por internet y distribuida en redes sociales, puso el dedo sobre el deshonroso primer lugar a nivel mundial que ostenta México en violencia sexual, según datos de la ONU.

 

 

 

Este video retoma tres casos que se volvieron emblemáticos de una realidad que nos aqueja como sociedad gracias a la visibilización que han tenido tanto en redes sociales como en medios de comunicación.

 

Las víctimas Yakiri Rubio, Andrea Noel y Gabriela Nava han tenido el aplomo no sólo de denunciar ante las autoridades y continuar el proceso, a pesar del gran desgaste que ello implica dadas las conocidas flaquezas de nuestro sistema de justicia. Decidieron contar por todos los medios a su alcance su testimonio para exhortar a todas las mujeres a no quedarse calladas si también sufrieron abuso sexual y, sobre todo, crear consciencia sobre la gravedad de que, ante estos delitos, se criminalice a las víctimas, cuando el único responsable es el agresor, SIEMPRE.

 

En las redes sociales se observan mensajes de adhesión y apoyo, pero, lamentablemente, también se observan muchos otros que alimentan la espiral de violencia, minimizando y banalizando las agresiones, o lo que es peor, con amenazas directas a las denunciantes; víctimas por cuenta doble, castigadas por dar la cara por todas y pedir que esto pare de sucedernos.  

 

Estas respuestas nos dejan expuestos como sociedad, y también nos invita a poner reflectores sobre el verdadero origen de esta espiral de violencia contra las mujeres: la violencia simbólica. 

 

¿A qué se refiere? “La violencia simbólica es esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose en unas ‘expectativas colectivas’, en unas creencias socialmente inculcadas”, define Pierre Bourdieu.

 

¿Cómo se traslada esto al género? Cuando se es parte de la idea aún muy socialmente arraigada de la sumisión de la mujer al hombre. En los medios, en las calles y en el seno familiar podemos observar cómo diariamente ésta se reproduce mediante mensajes y signos de dominación, desigualdad y discriminación que  naturalizan o justifican la violencia hacia las mujeres.

 

Cuántas veces hemos escuchado ante un hecho de agresión sexual comentarios del tipo: “Ella lo provocó por cómo se viste, él, al final es hombre.” “Solita se expone, para qué anda sola en la noche.” Desde el “piropo” mismo, que no es más que un eufemismo que busca legitimar el acoso en las calles: “Deberías sentirte agradecida, si te pasa es porque estás guapa, preocúpate cuando no te digan nada.

” Lo que hay en el fondo de estas expresiones es la noción de que los hombres tienen derecho sobre el cuerpo de las mujeres, incluso más que ellas mismas. Derecho a opinar sobre nuestros cuerpos, derecho a poseerlos, a dominarlos y someterlos… empezando con un “piropo” y terminando con una violación o un feminicidio, del discurso machista al homicidio machista. 

 

Por lo mismo, el cambio profundo radica en el lenguaje mismo, que es antecedido por un cambio de pensamiento. Llamarle al pan, pan, y al vino, vino. ¿Cómo pedirle a una mujer que ha sufrido una vejación que denuncie cuando los primeros comentarios que recibe de su entorno inmediato, incluso por sus seres queridos, la culpabilizan y justifican al agresor?