La empresa al rescate de la humanidad en los seres humanos.

Humanidad se define como el conjunto de todos los seres humanos pero desde el sentido humanitario, humanidad es la capacidad para sentir afecto, comprensión o solidaridad hacia las demás personas. Con esto en mente, ¿es posible que la empresa, como una organización que reúne a seres humanos pueda contribuir con la tarea de fomar personas empáticas y solidarias? 

 

La dinámica económica y social es en muchas maneras impulsada por el sector empresarial y es apremiante que este sector entienda su rol medular en el bienestar de la sociedad. Por ello, en un mundo donde las empresas necesitan reinventarse a sí mismas para poder mantener la rueda de la economía en movimiento, es necesario que se construya un modelo que contemple las necesidades más urgentes de la humanidad.

 

¿Cuáles son esas necesidades más urgentes de la humanidad?

Hace algunos años se pensaría que son el abastecimiento de agua, de comida y de vivienda, pero las tribulaciones de las cuales sufrimos y somos testigos día a día nos hablan de otro tipo de necesidades humanas: hay una enorme carencia de valores, ausencia de compasión, falta de empatía, de ternura, es decir, falta de humanidad.

 

La falta de consciencia nos reduce a viles depredadores; olvidamos que el mayor logro de nuestra especie radica en nuestra consciencia, nuestra apreciación del entorno y la creatividad para extraer lo mejor él. El ser humano y su impresionante inteligencia se han posicionado en la cúspide de la cadena evolutiva y somos capaces de desarrollar una identidad que nos permite entender nuestro lugar en el mundo y plasmar nuestra misión de vida. Pero de alguna manera, nuestra formación ha fallado en alimentar esa consciencia. Desde el hogar hasta las escuelas.

 

En nuestra sociedad, al menos en Hermosillo, se ha vuelto más común leer sobre crímenes y asaltos donde no es el hambre por comida el motivante mayor sino la adicción o la ambición. Asesinatos donde se despoja de un smarthphone, una smart tv o dinero a otro ser humano, no están ocurriendo por pretexto de obtener recursos para alimentar una familia, sino para sostener adicciones. Vivenciamos una grave y nueva patología social, que no precisamente habla de pobreza material sino pobreza de humanidad, una pobreza psíquico-emocional (espiritual).

 

Cuando el hambre es del cuerpo, ésta llama en muchas ocasiones a la creatividad, al ímpetu de prepararse y sobresalir, a la búsqueda de trabajo; pero cuando el hambre es del alma, cuando éste surge de una carencia de valor propio, este tipo  de hambre llama al peor aspecto del individuo: a su deshumanización.

 

Los lamentables hechos de los que leemos diariamente retratan nuestros fallos como sociedad, como individuos, como familia, como instituciones formativas, como gobierno. Admirablemente, en ocasiones son las empresas, que en un afán por atraer al mejor talento y asegurar la continuidad empresarial, le apuestan a transformar al individuo para desarrollar a la empresa, y con ello, a la sociedad.

 

Las empresas trabajan día a día para transformar de manera continua la realidad, a través del fomento del trabajo en equipo, la creación de buenos empleos, la creación y comercialización de productos que facilitan la vida al ser humano y el fomento de la buena convivencia laboral.

 

Por ello transformar la actitud de las personas se vuelve pieza clave. Cuando los sistemas educativos (tanto familiar como escolar) han fallado en dotar a la persona con las habilidades de buscar el bienestar propio y de los demás, las empresas le apuestan al ser humano y a "reprogramar" su sentido de sí mismo, de su propósito, de su identidad y misión en la vida.

 

Desarrollar la actitud para transformar al individuo y a las organizaciones.

La productividad de una organización depende de la capacidad y de la voluntad de los miembros que la conforman. Los cambios más significativos se producen cuando los colaboradores quieren hacerlo. Para lograrlo, el colaborador debe estar consciente de que él es responsable de su propio desarrollo y entienda su importancia en el entorno en que se encuentra. La empresa hermosillense EIDE Consultores se ha dado a la tarea de acercar a los empresarios de la región el Sistema Eficaz de la Actitud ® (SEA®), que es una herramienta de transformación que ha dado un contundente y medible resultado en las miles de personas que han tenido la oportunidad de aplicarlo en distintas empresas y entidades públicas, tanto en México como en otros países de América Latina.

 

El líder de una empresa, siempre debe estar enfocado en mejorar los resultados de tu organización y para ello es necesario que invierta para que su personal pueda adquirir nuevos conocimientos y habilidades para crecer en un mundo cada vez más competitivo. Sin embargo, existe un factor que suele pasar desapercibido y quemultiplica los resultados en las organizaciones si se desarrolla adecuadamente. Este factor se llama actitud.

 

La actitud consigue una mayor productividad en las organizaciones, ya que se obtienen mejores resultados gracias al entendimiento del trabajo individual de cada participante y la importancia de su participación en el entorno corporativo. El trabajo del individuo es entender su misión, precisar su identidad (visión de sí mismo y misión de vida), desarrollar todo su potencial y asumir su responsabilidad en el entorno organizacional. Este continuo ejercicio en el cambio de enfoque y actitud ayuda a los colaboradores a equilibrar todas la áreas de su vida; personal, familiar, productivo y social. Todo el proceso recae en una transformación de la persona hacia una actitud solidaria, humana y colaborativa.

 

La nueva realidad empresarial comprende que sin humanidad no hay desarrollo y sin desarrollo no hay empresa que pueda crecer o preservarse.

 

Poco a poco los nuevos líderes empresariales le apuestan a revitalizar la humanidad del ser humano pues saben su deber en la sociedad y verdaderamente creen que las personas también deben estar dispuestas a emplear su creatividad para incidir de manera positiva en erradicar la miseria humana, en su vecindario, su ciudad, su país y en el mundo.