Dos mujeres y un camino, empoderarse en la toma de decisiones

He entrevistado a la Dra. Rita Plancarte, la primera mujer rectora de la Universidad de Sonora en sus casi 80 años de vida y luego a la única candidata a la gubernatura, Dra. Rosario Robles, ambas con moralidad comprobada, doctorados y una gran pasión porque las cosas cambien de buenas, no simuladas. Es coincidencia, no, las mujeres tienen mayores niveles educativos que sus pares hombres en la actualidad, las mujeres tienen que demostrar no solo su preparación académica, sino sus capacidades de ejecución de la visión que traen consigo y la quieren hacer realidad. La nueva rectora, nos dijo que llegando se reunirá con todos para hacer acuerdos y trabajar con todos los actores de la universidad y lograr estrechar la vinculación con sector privados y la ciudadanía para lograr una construir una nueva universidad inserta en la globalidad y en la nueva era post/covid, donde la educación se tendrá que replantear. La única candidata mujer a la gubernatura por Fuerza por México, aseguró que el miedo lo dejo colgado en un perchero en su casa y logro vencerlo todos los días, presentando su mejor cara como ciudadana, pero con proyectos que engrandezcan a Sonora con un rostro de mujer en la economía que lograría remontar el PIBE a un 8% si se lograra esta realidad hasta la fecha pendiente por todos los gobiernos anteriores. Rita Plancarte y Rosario Robles son dos corazones femeninos que empiezan a marcar una huella fuerte y clara para todas las mujeres que las observamos desde afuera y que muchas hemos tenido el miedo de quebrar el techo de cristal que rodea a las mujeres culturalmente, amén de su trayectoria exitosa en su trinchera, dar el salto por fe de que, si se puede, admirable su decisión de logro de estas dos mujeres. Hoy ambas están en la palestra y en una caja de cristal, son observadas, todos las quieren entrevistar y saber que van hacer diferente para demostrar que el liderazgo femenino sonorense tiene rumbo, proyecto y es capaz de producir resultados en calidad de vida en todos los aspectos que la ciudadanía exige, acceso a la salud, educación, economía, política y sobre todo que se les respete socialmente. Rosario Robles nos dijo que el confinamiento fue una losa para las mujeres el #QuedateEnCasa descansaba en los hombros de las mujeres, cuidando a los hijos, a los padres ancianos, proveedora del hogar en un 32% de los hogares de Sonora. Rita Plancarte y Rosario son de una generación de 60 años en adelante que socialmente se les llama adultos mayores y que pues ya deberían estar en casa retiradas y viviendo de sus pensiones, cuidando nietos, pues no, yo le llamo la revolución de las canas. es al contrario están en su mejor momento personal, profesional y con una voluntad férrea de saber que se quiere y como llegar a lograr esos objetivos. Tanto, Plancarte y Robles son un ejemplo de que la edad no es problema y menos ser mujer para llegar a cumplir los objetivos trazados en sus proyectos de vida, y lo ponen a disposición de una sociedad que ha perdido el rumbo y no sabe qué destino trazar para lograr salir adelante después de la pandemia que ha obligado a una reconfiguración social, económica, liderazgo y donde la tecnología será la respuesta de ese nuevo replanteamiento de los estados y países en el mundo. La experiencia hace la diferencia, y estas dos mujeres lo tienen bien demostrado en sus trayectorias profesionales, Rita Plancarte ya llegó a ser la primera rectora en la historia del Alma Mater sonorense, de aquí en adelante se le medirán todas sus acciones y se le observa para ver sus aciertos y errores. Rosario Robles esta en una carrera aparentemente perdida en llegar a ser gobernadora, pero ella confiesa que eso no lo desanima, sino por el contrario, se sube al rin y nos dice al resto, claro que se puede, e invita a todas hacer lo mismo, sobre toda a las jóvenes y donde propenda en caso de llegar una escuela de liderazgo para mujeres, donde no solo habrá mujeres por decreto, sino mujeres calificadas para ejercer el poder correctamente y sin miedo a ser señaladas como cuotas, sino por la calidad y la eficacia de sus resultados. Dos mujeres y un camino, poner el rostro de la mujer en la toma decisiones y arrebatarle al varón la bandera del empoderamiento y que se usa como narrativa de discurso en campaña y cuando se llega al poder, el patriarcado sigue tan vigente y fuerte cómo hacer que las mujeres defienden al jefe por encima de sus propias convicciones de género. Enhorabuena a las mujeres sonorenses y que están pisando fuerte en el siglo XXI, a ver quien las para y nos vemos en las urnas porque seremos las que inclinen la balanza a favor de la justicia, equidad y sobre todo de la libertad que es el valor básico en toda democracia.