• Aurora Retes Dousset

¿La Medicina actual olvidó su Juramento Hipocrático?


En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle. (Mahatma Gandhi).


El siglo XXI significa avance científico, inteligencia artificial, tecnología aplicada, democratización del conocimiento a través del internet, jóvenes rompiendo paradigmas en la forma de hacer negocios, mas personas llegan hasta los 100 años, descubrimientos donde la imaginación palidece, pero a pesar de todo estos logros, la gente se sigue muriendo y nada detendrá este proceso natural del hombre.


Como nunca el debate ético de la medicina y su gran responsabilidad de preservar la vida humana por encima de cualquier otro interés deben estar en los medios de comunicación, colegios, organizaciones civiles, cuestionando la insensibilidad de muchos profesionales de la medicina que han visto a los pacientes como parte de un engranaje económico para mantener una industria poderosa, creciente y sin escrúpulos del actual sistema sanitario público como privado.

En 1948 en la II Asamblea General de la Asociación Médica Mundial en Ginebra se aconsejó que el médico al recibir su diploma, prestara un juramento hipocrático modernizado, que plantea: “consagrar mi vida al servicio de la humanidad, desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad, la salud y la vida de mi enfermo será la primera de mis preocupaciones, no permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, de partido o de clase, tendré absoluto respeto por la vida humana, desde su concepción, hago estas promesas solemnemente, libremente, por mi honor".

Hoy estas palabras, suenan lejanas y huecas, el sentido de negocios se ha privilegiado ante el olvidado Juramento de Hipócrates, pareciera que hoy la comercialización permea en la medicina en Sonora y el dolor y el bolsillo de los pacientes con un agujero sin fondo.

Cada vez hay más hospitales privados en Sonora y muestran un crecimiento en sus instalaciones, edificios con elegantes consultorios médicos, equipos sofisticados y se observa que Hermosillo, puede desarrollar un turismo de la Salud con un gran potencial, por la gran infraestructura que se tiene y que atrae a miles de personas a atenderse desde un enfermedad, leve, grave, hasta la búsqueda de la juventud perdida.

¿Qué les pasa a muchos médicos? que ahora hasta para un resfriado ordenan sacar resonancias, estudios de laboratorio, radiografías, con costos enormes para el paciente que asustado lo hace porque está sometido al juicio del médico, porque cree en su buena fe y compromiso ético que profesó.

Ante la deshumanización y comercialización del sector de la salud, soplan aires de esperanza por el nombramiento del Dr. Norberto Sotelo Cruz como Jefe de Departamento de Medicina y Ciencias de la Salud de Universidad de Sonora.

De trayectoria impecable, excelente profesionista, investigador, científico, pero sobre todo irreprochable en su actuar a lo largo de su carrera de 40 años en la Medicina.

El Dr. Sotelo tiene un gran desafío con la formación de las nuevas generaciones de médicos, sonorenses, no solo elevar los estándares académicos, científicos y de investigación, sino recordar la misión ética y de valores, que ha sido olvidada y perdido su rumbo, que las personas tengan acceso a la salud, con un trato humano, oportuno, cordial y confiable a través de una relación madura entre paciente/médico.

Urge reivindicar la ética de los profesionales de la salud, porque con la vida de las personas no se juega y ahora parece que para muchos médicos eso no cuenta, solo su cuenta en el banco.

Lic. Aurora Retes Dousset.

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