• Aurora Retes

Cerro 2% PIB México 2018, pronostico l.5% en 2019, el 4% de la 4T ¿una quimera?


Parece que el 4% de crecimiento prometido en campaña por el entonces candidato de Morena, hoy presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, no se va dar por ningún motivo en su sexenio, dicen los expertos.


Se han conjugado algunas variables de índole nacional, una política económica incierta e internacional la desaceleración económica global que indican que el criticado crecimiento menor del 2 % seguirá siendo la tónica de la escuálida economía mexicana en esta nueva administración, ni el combate a la corrupción lograra fortalecerla.


A pesar de las promesas de que la economía crecería a un 4%, que ayudaron a su triunfo, la 4T no está demostrando un camino claro para la inversión, provocando incertidumbre y salida de capitales como en Matamoros y muy bajo crecimiento orgánico de los 55 consorcios de empresas


internacionales que están en más de 100 países y que tienen inversiones millonarias en el nuestro.

Las variables que se observan para que la economía no crezca a lo prometido, internacionalmente hay una desaceleración de la economía global, TMEC no se ha firmado por ningún congreso de los 3 países que lo integran, USA, México y Canadá, siguen trabajando con las reglas del viejo TLCAN que sigue vigente con su impacto de incertidumbre en los actores involucrados.


Además la baja de la calificación que se le dio a PEMEX por parte de Fitch Ratings y que enojo al gobierno actual, acusándolos de hipócritas a, pero que envío el mensaje a los inversores de que se anden con cautela con México, ya que no se ve con claridad el modelo energético que de certidumbre y sustentabilidad en largo plazo, según los expertos de Ratings.


A pesar que el presupuesto 2019 gusto en cuanto a su austeridad, no se ve el plan económico que deje una ruta de claridad en los inversores que observan con preocupación la falta de estado de derecho que se dio en la obstrucción de las vías del tren por parte del CNTE en Michoacán y que el gobierno no atendió con prontitud negociadora, las pérdidas llegaron a 30 mil millones de pesos y sin ninguna salida adecuada de reparación económica a los empresarios nacionales y extranjeros afectados.


La lucha contra el huachicol que provoco el desabasto en más de 10 estados de la república, paralizando la actividad económica del Bajío y Jalisco, todo en conjunto está pintando un escepticismo e incertidumbre, además de la inquietud de reducirse la calificación soberana de México.


El tipo de cambio se vería presionado si la economía de México muestra una desaceleración en los próximos trimestres, bajo el pronóstico de alcanzar cotizaciones cercanas a 20 pesos por dólar, sobre todo en el segundo semestre de este año.


Banco Base advirtió que si se confirma la desaceleración de la economía local y los pronósticos del PIB nacional se ubican por debajo de 1%, las cotizaciones de la paridad cambiaria podrían finalizar este año sobre los niveles de 20.30 pesos por billete verde.


La inflación podría elevarse en febrero por la alza de los precios en gasolina según el Banco de México dejando atrás la baja inflación del mes de enero.


El CEESP sostuvo que el debilitamiento aumenta el nerviosismo de los mercados y puede llevar a una disminución en la calificación de deuda de nuestro país.


Ante un escenario en el que los flujos de inversión, tanto nacionales como extranjeros se mantienen cautelosos, en el que aumenta la probabilidad de un menor crecimiento de la economía para el presente año, es urgente que el nuevo gobierno genere un ambiente de certidumbre y un sólido estado de derecho para incentivar a las inversiones, consideró el sector privado.


El debilitamiento de la economía mexicana refleja la coyuntura de incertidumbre que se agudizó en el último trimestre del año pasado y que incidió en la dinámica de la inversión productiva, por una parte, están los eventos como el desabasto de combustibles que afectó la actividad de diversos sectores productivos, aunado a la preocupación sobre las decisiones y políticas instrumentadas por el nuevo gobierno (la cancelación del NAIM le pega directamente a la construcción), sostuvo el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).


Agregó que el debilitamiento aumenta el nerviosismo de los mercados y puede llevar a una disminución en la calificación de deuda de nuestro país.


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