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El gran reto, formar nuevas generaciones de científicos: Carlos Lizárraga Celaya

La misión como docentes es generar acciones para motivar, descubrir talentos natos, desarrollar una inteligencia ambiental y responsabilidad social para facilitar el desarrollo profesional de los estudiantes, afirmó Carlos Lizárraga Celaya, quien por sus 45 años de docente formó parte del distinguido grupo de académicos de la Universidad de Sonora homenajeados –esta vez de manera virtual—, en ocasión de la reciente celebración del Día del Maestro.


El enorme reto, sostuvo el profesor investigador del Departamento de Física, es contribuir al desarrollo de las nuevas generaciones de científicos jóvenes en un nuevo contexto interdisciplinario y hacer aportaciones que permitan avanzar a la ciencia, la tecnología y se logre con ello sustanciales beneficios a nuestra sociedad en general.



Nuestra Alma Mater, dijo, ha logrado reconocimiento en la comunidad académica nacional e internacional por su sólida trayectoria, gran capital intelectual, con programas de calidad, además de puntualizar en tener la certeza que aún queda espacio por explorar y mejorar.


Lizárraga Celaya señaló sentirse muy afortunado de trabajar en la que calificó como una noble casa de estudios al considerar que las universidades públicas son instituciones que ofrecen oportunidades de desarrollo profesional y equidad social a todos sus estudiantes y, a la vez, ser agentes de cambio en su comunidad a quien responde y representa.


Hizo la reflexión de que, en su formación, aprendizajes y logros, gran parte de su desarrollo académico se debe a que tuvo el apoyo de un grupo de maestros colegas que se sumaron a los proyectos institucionales y estudiantes que mostraron empeño en la búsqueda de soluciones tecnológicas que apoyaran la integración de entornos virtuales de aprendizaje.


“Estoy muy agradecido por la oportunidad brindada por mis estudiantes y apoyo continuo de mis colegas y amigos a lo largo de mi carrera docente”, expresó.


Campo de oportunidades


La Universidad de Sonora, planteó, siempre ha ofrecido un campo de oportunidades para hacer, crear y fortalecerse como institución de alto prestigio y desarrollo educativo, lo que le ha permitido en su conjunto, y en especial a su comunidad de profesores e investigadores, proponer proyectos e implementarlos.


“Este gran espacio universitario ha sido por más de cuatro décadas mi Alma Mater; aquí me tocó estudiar la Preparatoria y la Licenciatura en Física en la Escuela de Altos Estudios, siempre formándome con calidad, aliento y perspectiva”, expresó.


Recordó que durante sus estudios de Licenciatura tuvo magníficos docentes con los que convivía a diario, mencionando a Eduardo Hinojosa, Saúl Robles, Angelina Uribe y Antonio Jáuregui, con quienes además de recibir conocimiento sobre la Física, indicó que aprendió de ellos los aspectos sociales de la ciencia.


En igual forma, mencionó que cuando se formó en la Maestría en Física en la UNAM, aprendió un poco más sobre los aspectos filosóficos y sociales de la ciencia con los profesores Tomás Brody y Germinal Cocho. “Fue entonces que comencé a trabajar en Computación, siendo ayudante del maestro Brody”.


Cómputo científico y modelos matemáticos


Carlos Lizárraga puso un especial énfasis sobre sus estudios que realizó en 1985 en la Maestría en Matemáticas Aplicadas en la Universidad de Arizona.


“Allí continué trabajando en Computación, desde el uso de cómputo científico para estudiar modelos matemáticos de interés apoyados en supercomputadoras, hasta la integración de redes de computadoras personales para la enseñanza de las Matemáticas”, dijo.


Citó que en Arizona sus maestros fueron Alan C. Newell y Robert B. Condon, con los que afirmó aprendió a apreciar los enfoques interdisciplinarios de la ciencia y su enseñanza, advirtiendo que la computación representa una valiosa herramienta para el estudio de fenómenos naturales y también para potenciar el aprendizaje.


Lo anterior, comentó, le permitió trabajar en proyectos que se requerían avanzar en la Universidad de Sonora ya que lograron, en colaboración con la Universidad de Arizona, establecer la primera red de computadoras en el Departamento de Física y con ello una conexión a Internet para uso de correo electrónico en 1992.


Destacó que posteriormente en 1994 alcanzaron el objetivo de que nuestra institución fuera el nodo regional de Internet en el Noroeste de México. “Fue un salto muy importante que se logró en el desarrollo de Internet en México”, expresó con suma emoción.


Creación de la Licenciatura en Ciencias de la Computación


Lizárraga Celaya hizo también hincapié en otro momento –que calificó de trascendente- en la vida y avance educativo de la alma mater al señalar que participó en el proyecto de creación de la Licenciatura en Ciencias de la Computación, que inició en 1998, siendo el segundo programa de esta naturaleza en México.


En aquel gran esfuerzo, indicó, se tuvo la entusiasta participación de los académicos Saúl Robles, Ramón Soto de la Cruz, Pedro Flores, Edmundo Taddei, además –en colaboración-- de Elisa Viso y María De la Luz Gasca de la UNAM.


“Tuve la oportunidad de trabajar como profesor de las primeras tres generaciones de esta carrera y recibí el honor de parte de mis estudiantes de ser nombrado Padrino de la Primera Generación de Egresados de la Licenciatura en Ciencias de la Computación (2002) y con quienes sigo teniendo contacto”, afirmó.


Comentó que con la ayuda de sus estudiantes de esa licenciatura crearon un laboratorio de desarrollo de aplicaciones de redes, donde se gestaron proyectos institucionales como la integración del primer prototipo de Cluster de Cómputo de Alto Rendimiento para la Dirección de Posgrado (2003), y el prototipo de Cluster de Alta Disponibilidad para el Proyecto de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (2004) de la misma Institución.


Nuevas tecnologías de la Información y Comunicación


En derivación del trabajo anterior y en colaboración con la académica Sara Lorelí Díaz, dijo que formaron en el año 2004 un sólido equipo de profesores para desarrollar el Proyecto Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC) para la Secretaría General Académica.


El proyecto de innovación educativa, añadió, contempló tanto el desarrollo de habilidades de los profesores del proyecto y del Eje de Formación Común para la asimilación y uso de herramientas en apoyo del aprendizaje con la Plataforma NTIC para todos los estudiantes de la Universidad de Sonora.


Indicó que más tarde se desarrollaron las otras plataformas tecnológicas de apoyo a materiales y actividades en línea como el sistema Ambientes Virtuales de Aprendizaje de la Universidad de Sonora (AVAUS), un modelo de gestión del conocimiento que, puntualizo, muestra formas de utilizar la tecnología como herramienta de apoyo para el aprendizaje.


“Gracias al apoyo del equipo integrado por los profesores Sara Lorelí Díaz, María Marcela González, Fabiola Suseth López Aguirre, Edgar González, Adolfo Castillo y otros más, pudimos establecer lo que después derivó en la integración de oferta de programas educativos en línea de la Universidad de Sonora”, subrayó.


Rol de los científicos y cambio climático


Carlos Lizárraga Celaya comentó que, en 1990, después de reflexionar sobre el rol que los científicos tienen sobre la solución de problemas en su entorno social, económico y político, decidió enfocarse a buscar hacer frente a los problemas regionales donde pudiera contribuir con mis conocimientos de Física, Matemáticas y Computación y que para ello comenzó a trabajar con los académicos Christopher Watts y Julio César Rodríguez en el tema interdisciplionario de agua, la dinámica de la sequía y el cambio climático.


“No falta recalcar que este último fenómeno pone en riesgo la misma sobrevivencia humana al modificarse los patrones climáticos, el aumento de la temperatura, ocurrencia de olas de calor, sequías intensas y prolongadas, aumentar la intensidad de eventos meteorológicos extremos, propiciar la aparición de nuevas enfermedades, forzar la migración poblacional, afectar las condiciones atmosféricas en los cultivos agrícolas y poner en riesgo la misma producción de alimentos”, sostuvo.


Es el reto más grande que actualmente enfrentamos, planteó, es frenar los efectos de cambio climático ya que como resultado de las actividades humanas hemos modificado la estabilidad climática que permitió la evolución de la vida como la conocemos y el futuro es incierto.


En consecuencia, informo que han logrado integrar un equipo de colaboradores y colegas de varias instituciones (Colson, Cibnor, UES, Cedes y el Itson), con quienes han logrado que la Universidad de Sonora funja como sede regional noroeste en la organización del Congreso Nacional de Investigación en Cambio Climático que se lleva a cabo anualmente.


Este evento, agregó, lo promueve el Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la UNAM.


Dio a conocer que el propósito principal de ese Congreso es educar y concientizar a la población sobre los efectos del cambio climático y a la vez ofrecer una plataforma de participación de toda la comunidad académica, sector público y grupos de la sociedad civil para la búsqueda de soluciones regionales que ayuden a atender la situación de riesgo en la que nos encontramos.


“El futuro de nuestra sociedad depende de las acciones que tomemos en los próximos 10 años para mitigar y adaptarnos a la actual emergencia climática”, concluyó.

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