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Investigadora del CIAD habla de la igualdad de género en las IES

Las universidades no sólo han sido espacios históricamente desfavorables para las mujeres, sino también escenarios de acoso, hostigamiento y violencia de género en su máxima expresión: el feminicidio, resaltó la investigadora Rosario Román Pérez.




Durante su conferencia Igualdad de Género en las Instituciones de Educación Superior (IES), añadió que afortunadamente nuestros gobiernos han firmado cuanto documento internacional les ha puesto enfrente las Naciones Unidas y otras organizaciones, por lo que ya se cuenta con muchas normas, leyes y pactos internacionales en los que se acuerda que México tiene que terminar con estas desigualdades.


“Pero aún se debe pasar del discurso a la acción y deben crearse normas y mecanismos oficiales para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres en todos los espacios, incluyendo las IES. Se requiere todo un andamiaje institucional, formal, legalizado ante todo mundo, no nada más una instancia de género a la que nadie le hace caso, para que podamos transformar todos esos entornos”, apuntó la doctora en Ciencias Sociales.


Esta intervención se realizó durante la Primera Jornada sobre Asuntos de Género, actividad, organizada por el Comité de Género e inclusión, del Departamento de Economía, y la Asociación Nacional de Estudiantes de Economía (ANNE) Unison, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre) y del día de la No Discriminación que se celebró este 12 de noviembre.


Durante la actividad, trasmitida por la plataforma virtual Teams para estudiantes y docentes de la Universidad de Sonora, así como por Facebook live para el público en general, Román Pérez dio un enfoque de la igualdad de género en tiempos pandémicos, pues hay confinamiento y aislamiento social presencial, teletrabajo y telescuela obligatorio, lo que lleva a tener nuevas prácticas de cuidado, y donde la convivencia familiar se complica y puede tornarse difícil.


La profesora e investigadora titular en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) presentó un contexto de la división sexual del trabajo, de lo que hacían los hombres y las mujeres en la antigüedad, y mencionó que aún queda la idea que los hombres son para el trabajo fuera de casa y las mujeres dentro de casa, aunque ahora las mujeres se han vuelto multiusos, más que antes, y que ahora todo el trabajo se compacta en la casa.


Habló además del tema de la igualdad como concepto que tiene varias décadas trabajándose y muestra cómo la dominación masculina es la que predomina, dijo también que estas percepciones provienen de un bagaje cultural que no es fácil de romper porque es un proceso de socialización que el ser humano tiene incluso desde antes de nacer.


Compartió que los roles y estereotipos de género son un conjunto de creencias, normas y valores arraigadas en el imaginario popular sobre el hacer y el deber ser, que también prescriben y determinan conductas por tener características diferentes, no sólo biológicas sino intelectuales, de personalidad y de identidades.


La también miembro del Sistema Nacional de Investigadores reveló que el género surge como un concepto teórico, pero también como una estrategia metodológica, y se desvela que esas diferencias de género para nada son neutrales.


Y para finalizar su participación señaló que para construir estos ambientes igualitarios se necesitan marcos normativos, que se acabe la resistencia a utilizar un lenguaje incluyente, tener estadísticas, con desagregado por sexo, así como sensibilización y capacitación.


“Necesitamos abrir nuestro pensamiento, nuestra reflexiones y conocimiento a otras miradas y que éstas tengan puestos los lentes de género, porque mientras tengamos esas resistencias, la verdad es que nos estamos perdiendo de muchas cosas, tanto hombres como mujeres”, concluyó.

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