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Energía solar en Sonora: ¿grandes plantas o paneles en los hogares?

hace 4 horas
2 min de lectura

El ingeniero Manuel Puebla Gutiérrez plantea que la transición energética debe medirse no solamente por la electricidad generada, sino también por los beneficios económicos que llegan a la población.


La transición energética representa una de las apuestas más ambiciosas del Plan Sonora de Energías Sostenibles. Sin embargo, detrás de los grandes proyectos de infraestructura existe una pregunta que pocas veces ocupa el centro de la discusión: ¿cómo lograr que las inversiones en energía limpia se traduzcan en ahorros concretos para las familias?


Este cuestionamiento formó parte de la mesa de análisis “El Plan Sonora de Energías Sostenibles: perspectivas para el desarrollo regional”, celebrada el 30 de octubre, donde especialistas, académicos y representantes institucionales examinaron los alcances de la estrategia.


El ingeniero Manuel Puebla Gutiérrez, director general de Energía Pueblo Solar y miembro del Consejo Directivo del Clúster de Energía de Sonora, planteó que el desarrollo energético debe analizarse tanto desde la capacidad de generación como desde el destino de sus beneficios.


Puerto Peñasco y el debate sobre la inversión


Durante su intervención, Puebla se refirió a la planta fotovoltaica de Puerto Peñasco, uno de los proyectos emblemáticos del Plan Sonora.


De acuerdo con las cifras que expuso, el proyecto contempla una capacidad de generación de 1,000 megawatts, infraestructura de transmisión y un sistema de almacenamiento de energía, con una inversión estimada de 1,685 millones de dólares.


El especialista recordó que entre los objetivos planteados se encuentra beneficiar el consumo eléctrico de cientos de miles de hogares sonorenses.


No obstante, cuestionó si concentrar la inversión en grandes instalaciones de generación constituye la alternativa más eficiente para alcanzar ese propósito.


Su planteamiento abrió una comparación entre dos modelos: producir electricidad en una instalación de gran escala para incorporarla a la red o instalar sistemas solares directamente en los hogares que consumen esa energía.


Generar donde se consume


Puebla explicó que la generación distribuida permite aprovechar la electricidad cerca del punto de consumo, reduciendo determinadas necesidades de infraestructura y ofreciendo a los usuarios la posibilidad de disminuir su dependencia de la energía adquirida a la red.


En este sentido, mencionó programas de instalación de paneles solares domésticos que buscan trasladar el beneficio directamente a las viviendas.


Desde su perspectiva, destinar mayores recursos a este modelo podría ampliar el alcance social de la transición energética.


El argumento no implica abandonar los grandes proyectos, sino revisar cómo se complementan con soluciones que respondan a las necesidades de los consumidores.


Los otros desafíos energéticos


La intervención también abordó las inversiones relacionadas con plantas de gas natural licuado, su viabilidad económica y los posibles impactos ambientales.


Puebla señaló que estos proyectos requieren una evaluación cuidadosa de sus riesgos, sus beneficios para la región y las oportunidades de desarrollar actividades industriales adicionales.


Asimismo, destacó la importancia de fortalecer las cadenas productivas vinculadas con minerales estratégicos, particularmente el cobre, para evitar que Sonora se limite a proporcionar materias primas sin desarrollar procesos de mayor valor agregado.


La discusión mostró que la transición energética involucra decisiones sobre infraestructura, financiamiento, tecnología y distribución de beneficios.


El desafío para Sonora no consiste únicamente en producir energía más limpia, sino en definir cómo esa transformación puede generar ahorros, capacidades industriales y oportunidades para su población.


 
 
 

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