Hermosillo frente al espejo: datos para convertir orgullo en participación

El nuevo Informe de Indicadores de Hermosillo ¿Cómo Vamos? reúne nueve años de información para observar cómo está cambiando la ciudad. Los datos muestran avances en capacidad financiera y participación ciudadana, pero también desafíos persistentes en servicios públicos y una oportunidad clave: transformar el orgullo por Hermosillo en mayor involucramiento colectivo.
Conocer una ciudad no significa solamente saber cuánto crece, cuánto recauda o qué servicios ofrece. También implica entender cómo la viven sus habitantes, qué problemas identifican y cuánto están dispuestos a participar para transformarla.
Bajo esa premisa, Hermosillo ¿Cómo Vamos? presentó una nueva edición de su Informe de Indicadores, resultado de un año de recopilación y análisis de información proveniente de su encuesta anual, fuentes gubernamentales, observatorios y solicitudes de transparencia.
El documento incorpora un acumulado histórico de nueve años que permite comparar tendencias y observar la evolución de la capital sonorense.
Desde la organización lo describen como una “brújula” para la ciudad: una fuente independiente que permita a ciudadanía, autoridades, academia y sector empresarial partir de una misma información al momento de discutir los retos de Hermosillo.
“Necesitamos saber cuál es la realidad, pero una realidad en la que podamos confiar.”

Más recursos, pero también mayores expectativas
Uno de los cambios identificados está en la capacidad financiera del municipio.
De acuerdo con los datos presentados, el gasto público municipal presupuestado superó los 8 mil millones de pesos en 2025, mientras que años atrás rondaba los 3 mil millones.
También aumentaron los ingresos propios. La recaudación del impuesto predial pasó de poco más de 600 millones de pesos en 2021 a cerca de 1,300 millones en 2025, avance que habría permitido a Hermosillo pasar del lugar 15 al décimo entre las ciudades con mayor recaudación de predial, según lo expuesto durante la presentación.
El fortalecimiento financiero abre posibilidades para ampliar la inversión pública, pero también plantea una pregunta central: ¿cómo convertir mayores recursos en mejoras que las familias realmente perciban en su calidad de vida?
Los servicios públicos muestran precisamente ese contraste. Mientras la recolección de basura mantiene evaluaciones positivas, las calles y la pavimentación continúan entre los aspectos peor calificados y representan uno de los reclamos persistentes de los hermosillenses.
Una ciudad orgullosa que todavía participa poco
El informe también revela un activo importante: más del 90% de los hermosillenses manifiesta sentirse muy orgulloso de su ciudad.
Sin embargo, ese orgullo todavía no se traduce en los mismos niveles de participación.
El porcentaje de personas que reportó involucrarse en acciones para mejorar su calle, colonia o ciudad pasó de alrededor del 9% a casi el 12%. Aunque el crecimiento es gradual, existe otro dato que abre una oportunidad: cerca de tres de cada diez personas encuestadas señalan que no participan porque nadie las ha convocado.
Para Hermosillo ¿Cómo Vamos?, esto coloca una responsabilidad compartida sobre gobiernos, organizaciones civiles, empresas, academia y medios de comunicación: generar espacios donde las personas encuentren maneras concretas de involucrarse.
El desafío adquiere todavía mayor relevancia rumbo al próximo proceso electoral
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Durante la presentación se recordó que Sonora registró una de las participaciones electorales más bajas del país en 2024 y que las juventudes representan uno de los segmentos con menor involucramiento electoral.

De los datos a una agenda común
El informe no busca quedarse únicamente como diagnóstico.
A partir de octubre comenzará el proceso para actualizar la Agenda Ciudadana de Políticas Públicas, que llegará a su cuarta edición y será presentada en 2027 a quienes aspiren a la alcaldía, diputaciones locales y federales y a la gubernatura.
La intención será llevar las prioridades construidas por la ciudadanía hasta quienes buscarán asumir responsabilidades públicas y promover su incorporación en futuras agendas de gobierno.
Los indicadores, entonces, funcionan como punto de partida.
Hermosillo tiene mayor capacidad financiera, una ciudadanía profundamente orgullosa de su ciudad y señales de crecimiento en participación. Al mismo tiempo, mantiene rezagos visibles y una parte importante de la población todavía espera una razón —o simplemente una invitación— para involucrarse.
El reto será convertir los datos en conversación, el orgullo en participación y la participación en resultados capaces de transformar la ciudad.




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