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La paradoja del sol Sonora tiene la mejor irradiación solar de México y, aun así, paso la noche a oscuras.


Redaccion VOZ EMPRESARIAL · ENERGÍA


La paradoja del sol Sonora tiene la mejor irradiación solar de México y, aun así, Hermosillo pasó horas a oscuras. En entrevista con Voz Empresarial, Fernando Rodríguez, director del Clúster de Energía Sonora, explica dónde está realmente el cuello de botella —y por qué la solución ya está en marcha.

Un día de 46 grados, los aires acondicionados al máximo y, de pronto, el apagón. Mientras una mujer a punto de dar a luz era bajada por las escaleras de un edificio sin elevador, la pregunta se imponía sola: ¿cómo es posible que el estado más soleado del país se quede sin luz? La respuesta, advierte Fernando Rodríguez Tovar, director del Clúster de Energía Sonora, no está donde la mayoría la busca.


«Energía tenemos y mucha. El problema es que tenemos infraestructura insuficiente para llevarla a estos lugares», afirma. Sonora, explica, es de los pocos estados del país capaces de generar más energía de la que consumen; podría incluso enviarla al resto de México o a Estados Unidos.


El cuello de botella no está en la generación, sino en los dos eslabones intermedios de la cadena eléctrica —la transmisión y la distribución—, reservados por ley a la Comisión Federal de Electricidad y arrastrando un rezago de décadas.


La distinción no es menor. Si la generación es el terreno donde el capital privado ya puede invertir, las redes que llevan la energía hasta el contacto de cada casa siguen siendo exclusivas del Estado. De ahí que los picos de calor del verano sonorense tensionen un sistema que, en buena parte, ya cumplió su vida útil.


El Clúster de Energía Sonora nació, justamente, para que el estado deje de desaprovechar su mayor activo. A seis años de su arranque, opera bajo el modelo de triple hélice —industria, academia y gobierno— y este año extendió la gestión de su Consejo Directivo, encabezado por José Eduardo Robledo Aburto.


«El objetivo que tenemos nosotros como Clúster de Energía Sonora es hacer más competitivo a Sonora. Y no podemos entender la competitividad si no contamos con la energía que necesita la industria para crecer, que necesita la población para trabajar, para producir y para vivir», resume Rodríguez Tovar.


La organización surgió tras la reforma energética de 2013, cuando diez parques fotovoltaicos a gran escala detonaron una inversión cercana a los 1,500 millones de dólares en el estado, hacia 2016 y 2017.


El dato que encendió las alarmas: de ese monto, apenas el 5 % quedó en manos de proveedores sonorenses. Para revertirlo, el Clúster creó el distintivo Proveedor Confiable —ya en su cuarto año, con 14 empresas reconocidas esta semana en sus niveles bronce, plata y oro— y acaba de lanzar el distintivo Empresa Sustentable, dirigido a la industria productiva de Sonora.


Hay margen de sobra para crecer.


En generación distribuida —los paneles que un hogar o un comercio instala en su propio techo— Sonora ocupa apenas el octavo lugar nacional, detrás de Jalisco, Nuevo León y Chihuahua. «Tenemos una de las mejores irradiaciones solares en el mundo aquí en nuestro estado», subraya el directivo, que ve en la reciente caída de precios de

los sistemas de almacenamiento la pieza que faltaba para que hospitales, empresas y viviendas resistan el próximo apagón con sus propias baterías.


La vitrina de todo este movimiento será, en octubre, la quinta edición del Foro Mundial de Energía Solar, los días 21 y 22 en Villa Toscana, bajo el lema «Transición Energética Justa y Eficiente».



El ponente estelar de este año será Justin Trudeau, ex primer ministro de Canadá, que se suma a una lista que ya incluyó a Juan Manuel Santos, Bill Clinton, Sanna Marin y Steve Wozniak. En 2025 el foro reunió a más de 2,600 asistentes y cerca de 300 citas de negocios.


Sonora —recordó la conductora Aurora Retes durante la entrevista— «tiene sol, tiene viento, tiene litio, tiene cobre y frontera con el mercado más grande del planeta». La materia prima está toda sobre la mesa.


Lo que viene —redes, almacenamiento, proveeduría local— es el trabajo de convertir esa abundancia en algo que se note en el recibo de luz y en la madrugada de un hospital. Como lo plantea Rodríguez Tovar, el reto es lograr «que el sol no sea nada más motivo de conversación y de queja, sino que sea una bendición para nuestra energía, para nuestros bolsillos y para nuestra producción».

 
 
 

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