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México y Sudamérica: una nueva ruta para la integración minera

hace 4 horas
3 min de lectura

Tras su participación en Expomina Perú, Alejandro Fernández plantea una oportunidad para México y Sonora: pasar de competir como países aislados a construir una región minera capaz de compartir tecnología, talento, inversión y soluciones para competir en los mercados globales.


La minería latinoamericana atraviesa un momento en el que la colaboración puede resultar tan importante como los propios recursos del subsuelo. México, Perú, Chile, Colombia, Argentina y Bolivia poseen capacidades distintas que, articuladas bajo una visión regional, podrían fortalecer su posición dentro de las nuevas cadenas internacionales de suministro.


Esa es una de las principales conclusiones de Alejandro Fernández, contralor de Corporativo Rubio Pino e Hijos y presidente de la Comisión de Minería de la Cámara de Comercio Mexicano Peruana, después de representar al corporativo sonorense durante Expomina Perú, uno de los encuentros relevantes para la industria minera sudamericana.


La participación mexicana tuvo un objetivo concreto: conocer tecnologías, proyectos y soluciones desarrolladas en Perú que puedan encontrar oportunidades en México, pero también identificar aquello que el país puede aportar a una relación comercial y tecnológica renovada.


De la competencia a la integración


Durante Expomina, la delegación sostuvo encuentros con empresas mineras y proveedores para conocer alternativas relacionadas con tecnología, manejo de relaves, estrés hídrico y otros desafíos de la industria.


Para Fernández, la oportunidad está en dejar de observar a los países latinoamericanos únicamente como competidores por minerales y comenzar a construir una plataforma complementaria.


México aporta una ventaja determinante: su ubicación y conexión natural con Estados Unidos. Sudamérica, por su parte, posee experiencia acumulada en minería, innovación y soluciones aplicadas a operaciones de gran escala.


“Cuando tú juntas el capital con la oportunidad, prácticamente tienes todo de la mano”, señaló al explicar la importancia de conectar proyectos mineros con fuentes internacionales de inversión.


La propuesta adquiere especial relevancia para Sonora, donde minería, manufactura, disponibilidad de minerales estratégicos y cercanía con Estados Unidos pueden convertirse en piezas de una cadena regional más amplia.



Tecnología para avanzar más rápido


Uno de los aprendizajes centrales del encuentro fue la posibilidad de aprovechar experiencias que otros países ya han desarrollado.


Perú cuenta con conocimiento en manejo de relaves y estrés hídrico, mientras que Perú y Chile han avanzado en soluciones vinculadas con energías renovables y uso responsable del agua para operaciones mineras. Para Sonora, donde el recurso hídrico representa uno de los principales desafíos para el crecimiento productivo, esa transferencia tecnológica puede resultar estratégica.


La lógica es sencilla: México no necesita comenzar desde cero en cada desafío. Vincularse con regiones que ya han desarrollado soluciones permitiría acelerar procesos, adaptar tecnologías y elevar la competitividad de los proyectos nacionales.


Una minería que también necesita talento


La integración regional no dependerá solamente de maquinaria, capital o recursos naturales. También requerirá personas capaces de operar una industria que se transforma rápidamente.


Automatización, inteligencia artificial, realidad virtual, gemelos digitales y electromovilidad comienzan a modificar los perfiles profesionales requeridos por las operaciones mineras.


Fernández explicó que desde la UCAN se busca avanzar hacia esquemas de certificación que permitan que ingenieros y especialistas mexicanos cuenten con competencias reconocidas internacionalmente. El objetivo es preparar talento que pueda participar en proyectos de clase mundial y responder a estándares compartidos entre diferentes países.


El desafío es particularmente importante porque México sí cuenta con talento especializado, pero buena parte ya se encuentra incorporado al mercado laboral. Si nuevos proyectos comienzan a desarrollarse simultáneamente, será necesario acelerar la formación de una nueva generación de técnicos y profesionistas.



Pensar como región


La visión de Fernández apunta finalmente hacia una megarregión minera latinoamericana capaz de integrar grandes, medianos y pequeños productores dentro de cadenas de suministro compartidas.


México podría desempeñar un papel relevante gracias a su infraestructura logística, sus puertos y su cercanía con Norteamérica, mientras que las capacidades desarrolladas por países sudamericanos aportarían conocimiento y experiencia.


“Si nos vemos como región vamos a ser más que como países por separado”, afirmó.

Pero convertir esa visión en proyectos requerirá condiciones claras. Fernández identifica entre las prioridades la certeza jurídica, agilizar permisos, fortalecer la colaboración público-privada y establecer agendas con objetivos medibles en el corto, mediano y largo plazo.


El siguiente paso, entonces, no consiste solamente en extraer más minerales. Se trata de construir una industria capaz de integrar tecnología, conocimiento, talento, inversión y responsabilidad ambiental, mientras genera mayores oportunidades para las regiones donde opera.


Para Sonora y México, mirar hacia Sudamérica puede significar algo más que abrir nuevos mercados: puede representar la oportunidad de aprender de quienes ya recorrieron parte del camino y, a partir de esa experiencia, construir una minería latinoamericana con mayor capacidad para competir en el mundo.



 
 
 

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