Pequeño comercio bajo presión: adaptarse para mantener la puerta abierta

Cierres de negocios, mayores costos operativos, rentas elevadas y consumidores que migran hacia las plataformas digitales están transformando al pequeño comercio. Martín Salazar, presidente de Canacope Hermosillo, advierte que el escenario exige capacitación, financiamiento y nuevas formas de vender para mantener competitivas a las empresas.
Una cortina que baja no siempre cuenta toda la historia. Detrás del cierre de un pequeño negocio pueden existir meses de presión sobre los márgenes, incrementos en costos, cambios en los hábitos de consumo y una operación que finalmente dejó de ser sostenible.
Para Martín Salazar, presidente de Canacope Hermosillo, ese escenario ya es visible en la ciudad. Durante la entrevista señaló que alrededor de 20 a 25 negocios afiliados a la cámara han cerrado, mientras que, de acuerdo con información referida por el dirigente, se habla de aproximadamente 85 establecimientos cerrados solamente en el centro de Hermosillo. Aclaró, sin embargo, que el fenómeno no se limita a esa zona.
Salazar relacionó esta situación con un entorno de menor dinamismo económico y mayores presiones para los comercios, entre ellas los costos de operación y las rentas.
Cuando mantener abierto cuesta más
Para los pequeños establecimientos, cada incremento pesa.
Salazar identificó particularmente los salarios y el consumo de energía eléctrica entre los gastos que más están presionando actualmente a los negocios. A esto se agregan rentas, obligaciones de seguridad social y otros costos asociados a mantener una operación formal.
El dirigente también señaló dificultades relacionadas con trámites y cumplimiento regulatorio. Explicó que Canacope ha participado en mesas de trabajo con autoridades para acompañar a los negocios en estos procesos y buscar alternativas ante costos que pueden resultar difíciles de absorber para una micro o pequeña empresa.
Pero trasladar todos esos incrementos al consumidor tampoco resulta sencillo.
“No puedes incrementar los productos porque no vendes.”
Ante esta presión, algunos establecimientos reducen personal, ajustan su operación o, finalmente, optan por cerrar. El impacto puede ser todavía mayor porque una parte importante de estos comercios son negocios familiares.
Una nueva forma de comprar exige una nueva forma de vender
El desafío no está únicamente en los costos. También cambió el consumidor.
El crecimiento del comercio electrónico, las plataformas digitales y las ventas mediante redes sociales modificó la manera de comprar y redujo algunas de las ventajas que anteriormente tenía una ubicación física. Para ciertos negocios, mantener una renta elevada mientras disminuyen sus márgenes termina por dejar de ser rentable.
Salazar considera que esta transformación continuará.
“No es moda… hay que adaptarse a la nueva era.”
Esa adaptación puede significar aprender a comercializar mediante redes sociales, incorporar plataformas digitales, acceder a financiamiento o buscar alternativas para reducir costos. Canacope, explicó, ofrece capacitaciones y herramientas para que los establecimientos puedan promocionar y vender sus productos por nuevos canales.
Entre los giros que observa particularmente expuestos se encuentran aquellos vinculados con compras que el consumidor puede posponer o sustituir con mayor facilidad, como zapaterías y establecimientos de ropa.
Sobrevivir también significa transformarse
Para Salazar, la respuesta no está en intentar conservar exactamente el mismo modelo comercial, sino en reconocer que las condiciones cambiaron.
El pequeño negocio mantiene ventajas como la cercanía, el conocimiento de sus clientes y un servicio más personalizado, pero ahora debe combinarlas con herramientas capaces de responder a un mercado más digital y sensible al precio.
Por eso, su llamado a los comerciantes es a buscar acompañamiento antes de enfrentar solos las dificultades.
“No están solos; que se acerquen a Canacope y ahí vemos la manera de cómo apoyarlos.”
Financiamiento, capacitación, digitalización y adaptación aparecen así como parte de una misma ruta.
El cierre de establecimientos muestra la presión que enfrenta hoy el pequeño comercio, pero también evidencia una transformación más profunda: la manera de vender cambió y, para muchos negocios, mantener la puerta abierta dependerá de qué tan rápido puedan cambiar con ella.




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