Presupuesto 2026 para Sonora: Inversión, Deuda y Prioridades
- aurora retes
- 15 dic 2025
- 3 Min. de lectura

El presupuesto de 92.5 mil millones de pesos para Sonora en 2026 representa un
incremento de apenas 3.5% respecto a 2025. En un contexto inflacionario, esto equivale prácticamente a mantener el gasto real, no a expandirlo. La pregunta fundamental es: ¿estamos invirtiendo inteligentemente o simplemente gastando más?
El dilema de la deuda: ¿inversión productiva o hipoteca del futuro?
Sonora enfrenta una deuda superior a 30 mil millones de pesos y se posiciona como la octava entidad más endeudada del país. Añadir 1,500 millones más en 2026 requiere un análisis riguroso:
La deuda puede ser herramienta o trampa:
Virtuosa cuando financia infraestructura que genera retorno económico, empleos y desarrollo sostenible
Peligrosa cuando se usa para gasto corriente o proyectos sin planeación estratégica clara
Pregunta crucial para la ciudadanía
¿Las obras propuestas generarán suficiente valor económico y social para justificar el endeudamiento adicional? La respuesta requiere transparencia total sobre estudios de factibilidad, impacto económico proyectado y mecanismos de seguimiento.
Hermosillo: capital emergente con necesidades urgentes
La inversión de 1,294 millones en Hermosillo debe evaluarse contra sus necesidades reales:
Prioridades cuestionables
Carretera a Bahía de Kino (700 MDP total): Puede impulsar turismo, pero ¿es prioritaria sobre infraestructura básica?
La Sauceda (200 MDP adicionales): Una obra ya cuestionada por transparencia y calidad recibe más recursos sin aparente rendición de cuentas
Necesidades desatendidas
Drenaje: Sistema obsoleto, colapsos frecuentes
Baches: Deterioro vial crónico que afecta movilidad y economía
Agua: Crisis hídrica estructural que requiere inversión masiva
Seguridad: Demanda infraestructura, tecnología y estrategia integral
Visión nacional e internacional: el riesgo del rezago
Contexto comparativo
Otras capitales mexicanas están invirtiendo estratégicamente en:
Infraestructura digital y smart cities
Sistemas de transporte público eficiente
Resiliencia climática y gestión del agua
Atracción de inversión mediante competitividad real
El problema de Hermosillo
Sin contrapesos legislativos efectivos y con un Congreso de mayoría oficialista que aprueba sin cuestionar, Hermosillo pierde competitividad cada año. Las empresas consideran en sus analisis para toma de desiciones: Calidad de vida para empleados,
Infraestructura confiable, servicios públicos eficientes, certidumbre jurídica y transparencia y mejora regulatoria eficiente.
El tiempo no está de nuestro lado. Cada año sin resolver lo básico es un año perdido frente a Querétaro, Aguascalientes, Mérida o Monterrey.
Hacia un presupuesto participativo y estratégico
Transparencia radical
Portal público en tiempo real con desglose de cada peso invertido
Indicadores de impacto medibles para cada obra pública
Auditorías ciudadanas con participación de organizaciones independientes
Priorización inteligente
Criterios para inversión pública:
Resolver necesidades básicas antes que proyectos de desarrollo
Estudios costo-beneficio públicos y accesibles
Consultas ciudadanas vinculantes para obras mayores
Contrapesos institucionales
Congreso independiente que fiscalice realmente
Comités técnicos ciudadanos en evaluación de proyectos
Consecuencias para funcionarios que aprueban obras deficientes
Conciencia social: el poder está en la información
Hermosillo Como Vamos y organizaciones similares son esenciales para:
Visibilizar estos temas
Comparar contra otras ciudades
Empoderar a ciudadanos con datos
Acciones concretas ciudadanas
Exigir rendición de cuentas en redes sociales y espacios públicos
Participar en consultas cuando se ofrezcan
Monitorear obras en su colonia, documentar y denunciar irregularidades
Votar informadamente considerando el historial de gestión fiscal
Conclusión: construir el futuro que merecemos
Sonora y Hermosillo tienen potencial enorme, pero el modelo actual de gestión pública no está a la altura del desafío. No es momento de resignación sino de exigencia constructiva.
La pregunta no es si tenemos recursos suficientes, sino si estamos invirtiendo inteligentemente en el futuro que queremos heredar. Un futuro donde la deuda financie prosperidad, no mediocridad; donde la obra pública responda a necesidades reales, no a ocurrencias políticas.
El cambio comienza con ciudadanos informados que exigen más. Y ese momento es ahora.




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