Sonora: el reto ya no es solo atraer turistas, sino hacer que se queden

Hotelería, gastronomía, experiencias y servicios forman una cadena que puede multiplicar el valor de cada visitante. Durante la segunda edición del encuentro regional de hospitalidad y turismo, líderes del sector plantearon que la oportunidad para Sonora está en conectar sus atractivos, profesionalizar la oferta y transformar cada viaje en una razón para permanecer más tiempo y regresar.
Sonora tiene playas, desierto, gastronomía, cultura e identidad. Tiene también infraestructura hotelera y empresarios que durante años han construido una oferta para recibir visitantes. El desafío ahora es lograr que todos esos elementos funcionen como una sola experiencia.
Ese fue uno de los puntos de encuentro entre representantes de la hotelería, gastronomía y desarrollo económico reunidos en la segunda edición del encuentro regional de hospitalidad y turismo: el turismo genera mayor valor cuando deja de entenderse como actividades aisladas y comienza a operar como una cadena.
Francisco Lazo, presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Sonora, recordó que hablar de hotelería significa mucho más que habitaciones y porcentajes de ocupación.
Alrededor de un huésped se movilizan colaboradores, proveedores, restaurantes, transportistas, comerciantes y múltiples servicios que forman parte de la economía turística.
De acuerdo con las cifras expuestas por Lazo, al cierre de 2025 Sonora contaba con 550 establecimientos de hospedaje y 23,864 habitaciones.
“Cuando dejamos de vernos solamente como competidores para reconocernos como parte de una misma industria, podemos avanzar mucho más.”

Que llegar a Hermosillo sea apenas el comienzo
Para Óscar Gastélum, director de la Agencia Municipal de Desarrollo Económico de Hermosillo, la oportunidad está precisamente en convertir esa cadena en mejores experiencias para el visitante.
Hermosillo cuenta con naturaleza, desierto, cercanía con el mar, gastronomía, cultura e identidad. El reto es conectarlos.
Un visitante que llega por un congreso, por ejemplo, representa una oportunidad que puede extenderse mucho más allá del evento: puede probar la gastronomía local, conocer el desierto, permanecer una noche adicional y, eventualmente, regresar acompañado de su familia.
La pregunta deja entonces de ser solamente cuántas personas llegan y se convierte en cuánto pueden descubrir durante su estancia.
Cada día adicional activa habitaciones, restaurantes, recorridos, transporte, comercios y experiencias. De ahí que Gastélum planteara al turismo como un motor capaz de conectar desarrollo económico y social.
La gastronomía también cuenta la derrama
Ignacio Alarcón, presidente nacional de Canirac, aportó una cifra que permite dimensionar esa conexión: de cada 100 pesos que un turista de negocios o recreación gasta durante su viaje en México, 20 se destinan a gastronomía, de acuerdo con lo expuesto durante el encuentro.
La comida deja así de funcionar únicamente como complemento del viaje para convertirse en una parte importante de la experiencia y de la derrama que permanece en el destino.
La misma lógica alcanza a hoteles, operadores turísticos, comercios y proveedores: mientras más conectada se encuentre la oferta, mayores posibilidades existen de distribuir el gasto del visitante entre distintos integrantes de la cadena.

Competir desde la experiencia
La oportunidad ocurre además dentro de una industria hotelera mexicana de gran escala.
Miguel Ángel González, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles, señaló durante su intervención que México ocupa el séptimo lugar mundial en infraestructura hotelera, con más de 887 mil habitaciones y aproximadamente 25,800 hoteles registrados.
En ese escenario, destacó la evolución de modelos como el all inclusive, no solamente como fórmula de hospedaje, sino como una plataforma para integrar servicios y construir experiencias.
“La hotelería mexicana está llamada a ser protagonista de esta nueva era del turismo global.”
Para Sonora, competir dentro de ese mercado implica aprovechar aquello que difícilmente puede replicarse: su territorio, gastronomía, cultura y la identidad de sus comunidades, pero acompañándolos de capacitación, tecnología, profesionalización y calidad en el servicio.
El encuentro también reconoció la trayectoria hotelera y turística de Roberto Lemmen Meyer González, cuya semblanza destacó su participación en proyectos de distintos sectores y establecimientos hoteleros en Sonora y Baja California.
Al final, la oportunidad turística del estado no depende de un solo hotel, restaurante o atractivo.
Depende de qué tan bien logren conectarse.
Porque atraer al visitante es solamente el primer paso. El verdadero valor comienza cuando encuentra suficientes razones para quedarse una noche más, consumir una experiencia adicional y, después de marcharse, tener un motivo para volver.




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