CiLOG 2026: conectar capacidades para transformar el futuro de la región

La decimocuarta edición del Congreso Internacional de Logística y Cadena de Suministro reunirá en Ciudad Obregón a especialistas, empresas, universidades y autoridades. Más allá de la infraestructura, el encuentro plantea un desafío estratégico: convertir los recursos y el conocimiento de Sonora y el norte de Sinaloa en cadenas productivas capaces de competir en mercados internacionales.
Tener puertos, carreteras, ferrocarriles, valles agrícolas y talento especializado representa una ventaja para cualquier región. Sin embargo, contar con esos recursos no garantiza por sí mismo que se conviertan en desarrollo económico.
La diferencia está en la capacidad para conectarlos.
Esa es una de las principales reflexiones que acompañan al CiLOG 2026, cuya decimocuarta edición tendrá como eje “Cadenas de valor territorial: conectando regiones, transformando futuros”.
En entrevista con Voz Empresarial, el Dr. Ernesto Alonso Lagarda Leyva, presidente de la Asociación Mexicana de Logística y Cadena de Suministro, explicó que el encuentro busca fortalecer las relaciones entre universidades, empresas y gobierno, vinculando el conocimiento académico con las necesidades reales de los sectores productivos.
La iniciativa también se relaciona con el proyecto de la Macrorregión Sonora y Norte de Sinaloa, que trabaja en articular las capacidades del territorio para generar nuevas oportunidades económicas.
De los recursos a la integración productiva
Para el Dr. Gonzalo Rodríguez Villanueva, director de CERINNOVA, el desafío regional no consiste únicamente en identificar qué recursos existen, sino en definir cómo utilizarlos estratégicamente para atender mercados.
Su planteamiento parte de una idea: la integración de capacidades físicas, tecnológicas y humanas puede generar un valor adicional que ninguna organización conseguiría trabajando de manera aislada.
Desde esa perspectiva, la macrorregión busca desarrollar conexiones entre productores, empresas, especialistas e instituciones mediante alianzas y plataformas tecnológicas.
El modelo contempla tres grandes líneas de acción: alimentos, turismo y tecnología e innovación. En turismo, Rodríguez Villanueva destacó tanto el potencial histórico, cultural y ambiental como el turismo médico.
El objetivo es aprovechar los recursos propios, agregarles valor y establecer vínculos comerciales con Arizona y otros mercados internacionales.
La academia frente a problemas reales
CiLOG 2026 también busca demostrar cómo la colaboración entre universidades e industria puede producir soluciones concretas.
Una de sus actividades será el CiLOGthon, competencia en la que equipos universitarios enfrentarán un reto de una empresa automotriz relacionado con la optimización del surtimiento de materiales.
La intención es que las propuestas desarrolladas por los estudiantes puedan trascender el ejercicio académico y ofrecer alternativas aplicables a la operación empresarial.
El Congreso contempla además siete conferencias magistrales, dos paneles de expertos, siete talleres y más de 60 presentaciones de investigación, con especialistas nacionales e internacionales.
Entre sus actividades habrá espacios de vinculación empresarial y discusiones sobre la macrorregión, la formación de talento logístico y la relación entre academia e industria.
Para Lagarda Leyva, esa interacción resulta fundamental: las universidades aportan conocimiento e investigación, mientras las empresas acercan desafíos operativos y oportunidades para desarrollar nuevas soluciones.
Una región que busca competir conectada
El encuentro se desarrollará en el Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), Unidad Náinari, en Ciudad Obregón, con actividades programadas a partir del 13 de octubre.
Más allá de las conferencias, la apuesta del Congreso es impulsar una conversación sobre el futuro económico regional.
La proximidad con Arizona, la vocación agroindustrial, la infraestructura logística y la disponibilidad de talento ofrecen condiciones para construir nuevas cadenas de valor. Sin embargo, el desafío es pasar de las capacidades individuales a proyectos compartidos.
Porque la competitividad de una región no depende solamente de lo que tiene, sino de su capacidad para conectar lo que sabe, lo que produce y los mercados a los que puede llegar.




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