El T-MEC ya no será a 16 años: la respuesta sonorense se llama talento
- aurora retes
- hace 2 días
- 2 min de lectura

La revisión del tratado pasa a ser anual y regresa la palabra que el dinero más detesta: incertidumbre. Mientras las cúpulas piden calma, la UCAN afila la única moneda que sí se cotiza cada año: un colaborador especializado, certificado y bilingüe.
Arrancó julio y con él arrancó el reloj. El T-MEC no se cayó, pero tampoco se renovó a los 16 años que daban a los inversionistas el respiro largo que aman los proyectos de miles de millones. El acuerdo camina hacia 2036, sí, pero con revisión punto por punto cada año: el análisis abrió el 1 de julio y la próxima cita trilateral es el 20.
Los números explican el nerviosismo. Un bloque que mueve unos 600 mil millones de dólares anuales y cerca de 16 millones de mexicanos cuyo empleo depende de que estas tres economías sigan cosiéndose entre sí. Y el hilo ya no es solo comercial: Washington quiere amarrar la conversación a seguridad, fentanilo y certeza jurídica. La versión oficial repite que "todo sigue igual". Pero una certidumbre que se anuncia por decreto necesita algo terrenal debajo: gente capaz de hacer el trabajo, y hacerlo bien.
De la mesa de negociación al taller
Si México quiere llegar a cada revisión con la frente en alto, tendrá que demostrarle a sus socios —cada doce meses, sin margen para la improvisación— que el talento sonorense es competitivo. Para eso nació la Universidad de Ciencias Aplicadas de Norteamérica (UCAN), impulsada por el Dr. José Luis Rubio Pino y con la rectoría del Dr Alfredo Gamez.
Instalada en la salida norte de Hermosillo, se presenta como la primera universidad emanada del nearshoring, con un modelo dual para las industrias 4.0 y 5.0, las calses inician el 17 de agosto, y dos de sus instructores pasaron por Voz Empresarial.
El ingeniero Benjamín Otón, formador en soldadura, lo dijo sin rodeos: nada empieza sin seguridad y norma. Y una infraestructura que él mismo no habría podido costear —máquinas multiproceso e incluso soldadura láser para acabados de alta precisión—. Su frase quedó para enmarcar: para el joven que se decida, "el cielo es su límite". Mike Fornix, instructor de manufactura con más de 40 años de oficio, complementó desde lo humano: lo que la industria pedirá en cinco años son soft skills. "La actitud se tiene o no se tiene; nadie te la puede soldar."
El sello humano
Ahí está la síntesis. En plena era de inteligencia artificial, lo técnico se enseña y se replica; lo que marca la diferencia es la actitud, el criterio y el compromiso. El T-MEC nos obligará a rendir cuentas cada año. Que sea oportunidad y no amenaza: cuando la mesa pregunte si México tiene con qué, la respuesta no la dará un funcionario, la darán estos jóvenes sonorenses con especializaciones que el mercado necesita.




Comentarios