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La inteligencia artificial no es materia optativa —y UCAN apostó todo a esa lectura


El Dr. Alfredo Gámez, rector de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Norteamérica, sostiene que el cuello de botella de la industria sonorense no es la falta de talento técnico: son las horas que se evaporan en tareas repetitivas. Su respuesta llega con convenios en Texas, certificaciones desde el quinto cuatrimestre y una primera generación a punto de entrar al aula.



Diecisiete empresas. Treinta y tres participantes —gerentes de planta y líderes de línea de producción— sentados en el mismo salón, no para escuchar una conferencia sobre el futuro, sino para aprender a usar hoy la herramienta que ya les está cobrando factura. Esa fue la capacitación en inteligencia artificial que la Universidad de Ciencias Aplicadas de Norteamérica realizó la semana pasada junto con la Universidad de Texas en Dallas, con Ford, Texas Instruments, Magna y Leoni entre los asistentes.

¿Por qué una universidad de reciente creación coloca la IA en el núcleo de su modelo formativo y no como asignatura opcional? El rector no titubeó: tratarla como optativa sería sugerir que también es opcional ser competitivo en el mercado laboral. Hace apenas cinco años era territorio exclusivo de los científicos de datos; hoy es una competencia transversal, igual que en su momento lo fueron el correo electrónico y la hoja de cálculo.


"La tecnología no es una teoría para memorizar, sino es un acelerador de la productividad real." — Dr. Alfredo Gámez, rector de UCAN


El problema no es el talento: son las horas


La evidencia no sale del aula, aclaró, sino del contacto directo con el clúster automotriz, el aeronáutico, el de semiconductores y las pymes locales. Y lo que ahí se observa es consistente: el reto de una planta industrial no es la falta de talento técnico, sino la pérdida de horas en tareas repetitivas —redacción de reportes, estandarización de códigos, traducción de manuales—. Un ingeniero que sabe formular buenas instrucciones reduce un diagnóstico técnico de una hora a unos minutos, con herramientas que en gran medida son gratuitas.


El dato que enmarca la conversación duele: en el primer semestre de 2026 México perdió 294 mil empleos formales, cerca de 100 mil en manufactura, con el norte del país como zona más golpeada. En un estado exportador, cada punto de productividad recuperado es una plaza que no se pierde.


"Estamos confundiendo infraestructura con agilidad"


A quienes suponen que la capacitación de alto nivel es privilegio de los campus grandes, el rector respondió con una distinción quirúrgica: se confunde infraestructura física con agilidad estratégica y alianzas de valor. El poder de la IA reside hoy en la nube y en los modelos abiertos; el reto no es comprar supercomputadoras, sino aplicar el conocimiento a problemas reales.


Esa agilidad ya tiene forma de ruta académica. UCAN forma ingenieros en nueve cuatrimestres —tres años—, con certificaciones requeridas por la industria a lo largo del trayecto y grado de Técnico Superior Universitario a partir del quinto o sexto. Quien continúe puede cursar un año adicional en la Universidad de Texas en Dallas y salir con maestría de título dual. Cuatro años: certificaciones, ingeniería y posgrado binacional.


A ello se suman los acercamientos con Qualcomm e Intel y la presencia de UCAN en la reunión de San Diego, donde coincidieron los estados fronterizos con universidades como Arizona State, la Universidad de Arizona y la Universidad de California.


Sumar, no ganar terreno


El pasaje más revelador de la entrevista no fue técnico, sino de arquitectura institucional. El rector reconoció el legado de la Universidad de Sonora, el Tecnológico de Monterrey y el Instituto Tecnológico de Hermosillo, y colocó a UCAN en un lugar deliberadamente distinto: brazo práctico y de respuesta rápida para la industria.


"El futuro de Sonora no se construye aislado, se construye en equipo. Nosotros hemos nacido para sumarnos, no para ganar terreno a las otras universidades." — Dr. Alfredo Gámez


En semiconductores, energía y manufactura avanzada hay lugar para todas las manos y todos los cerebros, dijo. El horizonte inmediato lo confirma: la planta flotante de licuefacción de gas natural anunciada frente a Guaymas demandará ingenieros en procesos, en química y en manufactura avanzada.


Aquí empieza la prueba 


El 17 de agosto abre la primera generación, con cinco ingenierías: semiconductores, manufactura, electrónica, mecatrónica y sistemas mecánicos. Las puertas, subrayó el rector, están abiertas a padres de familia y jóvenes que quieran conocer instalaciones y staff antes de decidir.


Sonora pasó tres décadas compitiendo por costo. La conversación que hoy sostiene una universidad recién nacida es otra: competir por capacidad. Y esa, a diferencia del costo, no se muda de país.


 
 
 

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