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México 2025: ¿El Silencio Empresarial Factor de Estancamiento?


El cierre económico de México en 2025 con un crecimiento de apenas 0.3%-0.5% del PIB no es solo una cifra estadística: es el reflejo de decisiones colectivas y, particularmente, del repliegue estratégico del sector empresarial mexicano. Como advierte el especialista Luis Ugalde, la confusión entre prudencia política y renuncia a la misión empresarial está pasando factura al país.


La anatomía del estancamiento


Cuando Banxico, CEPAL y el consenso privado coinciden en proyecciones de crecimiento cercanas a cero, el mensaje es inequívoco: México no crece porque no invierte.


La fuga de 30 mil millones de dólares hacia España y Portugal no representa solo capital financiero emigrante, sino confianza que abandona el país. Mientras la inflación del 3.80% erosiona el poder adquisitivo y el consumo interno se contrae, el sector empresarial enfrenta su momento de verdad.


El dilema existencial del empresariado


Las organizaciones empresariales mexicanas están en una encrucijada filosófica: ¿ser o no ser actores relevantes en este momento histórico? La respuesta no puede ser el silencio. 


Como señala Ugalde, estas organizaciones no existen para evitar conflictos con el gobierno, sino para defender y construir un entorno propicio para la inversión productiva. La prudencia política sin voz crítica constructiva es, en realidad, abdicación.


Hacia un nuevo pacto por el crecimiento. México requiere un empresariado que entienda su responsabilidad social histórica. 


Esto implica diálogo público constructivo sobre las condiciones necesarias para invertir y crear empleos de calidad. repatriación estratégica de capitales mediante proyectos de alto impacto social,.visión de largo plazo que supere ciclos políticos y construya institucionalidad económica y  liderazgo visible en la articulación de propuestas para la recuperación del consumo interno y la productividad.


La estabilidad financiera lograda en 2025 es una base, no un destino. Con pronósticos de 1.1% para 2026, México necesita que su sector empresarial transite de la prudencia pasiva a la construcción activa del futuro. 


El crecimiento no llegará por inercia: será resultado de voces empresariales que, con responsabilidad y valentía, defiendan no solo sus intereses, sino el proyecto colectivo de nación que todos necesitamos.


 
 
 

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