MÉXICO EN EL UMBRAL: De la Crisis como Advertencia a la Crisis como Oportunidad
- aurora retes
- hace 22 horas
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Por Aurora Retes Voz Empresarial

Lo que los números realmente nos dicen
Los datos son duros, sí. Pero los datos nunca son el destino: son el diagnóstico. Y un diagnóstico honesto es el primer acto de valentía que necesita cualquier transformación real.
El 0.6% de crecimiento no es solo un fracaso de política económica. Es el resultado acumulado de décadas de economía extractiva, instituciones débiles y un pacto social incompleto.
La desinversión extranjera de 5,026 mdd no es solo una señal de desconfianza hacia un gobierno: es la factura de un modelo que nunca terminó de construir certidumbre estructural, independientemente del partido en el poder.
La paradoja del empleo —más informalidad, menos formalidad— revela algo profundo: México tiene una economía que trabaja mucho pero produce poco valor agregado. Eso no se resuelve con decretos, se resuelve con arquitectura institucional, educación técnica y ecosistemas productivos.
Reconstruir confianza como infraestructura nacional
La confianza no es un activo blando. Es la infraestructura más costosa y más rentable de una economía. México necesita tratarla como tal: con inversión deliberada, indicadores medibles y rendición de cuentas púb
Crear un Índice Nacional de Confianza Institucional —publicado trimestralmente por un organismo autónomo— que mida percepción de seguridad jurídica, predictibilidad regulatoria y cumplimiento de contratos. Que sea el termómetro ciudadano y empresarial del Estado de Derecho.
Transformar la informalidad en el mayor proyecto de inclusión productiva del siglo
Los 493,821 trabajadores informales no son el problema. Son el activo más subutilizado de México. Son personas con capacidades, redes y resiliencia probada que operan a pesar del sistema, no gracias a él.
Diseñar un Programa Nacional de Formalización Gradual y Progresiva que no criminalice ni burocrtatice la incorporación al sistema formal, sino que la haga atractiva mediante acceso a crédito, salud, pensión y mercados digitales desde el primer día. El modelo uruguayo y el coreano tienen lecciones concretas aplicables.
La informalidad no se combate con inspecciones. Se combate con propuestas mejores que la informalidad misma.
El nearshoring como proyecto de nación, no como lotería geopolítica
La oportunidad del nearshoring existe. Es real. Pero México la está desperdiciando no por falta de geografía, sino por falta de gobernanza. Las cadenas globales de suministro necesitan tres cosas que México puede proveer si se lo propone: ubicación, talento y certidumbre. Las dos primeras existen. La tercera se construye.
Crear Zonas de Desarrollo Estratégico con reglas claras, gobernanza multinivel (federal, estatal, municipal y privada), infraestructura energética garantizada y universidades técnicas integradas al ecosistema productivo local. No parques industriales vacíos: territorios vivos de innovación y producción.
Política monetaria y fiscal con visión de mediano plazo
La inflación en 3.92% con crecimiento de 0.6% es la combinación más peligrosa posible: obliga al Banco de México a mantener tasas elevadas justo cuando la economía necesita estímulo. Este dilema de política económica solo se resuelve atacando las causas estructurales de la inflación —costos logísticos, concentración de mercados, energía cara— no solo sus síntomas.
México recauda apenas el 17% del PIB. Los países de la OCDE recaudan entre 30% y 45%. No porque tengan impuestos más altos sobre la clase media, sino porque tienen bases tributarias más amplias y evasión más baja. Formalizar es también recaudar. Y recaudar bien es invertir en el futuro.
🌐 Visión Internacional: México como actor estratégico, no como receptor pasivo
El mundo está en medio de la mayor reconfiguración geoeconómica desde la Segunda Guerra Mundial. Las tensiones entre Estados Unidos y China, la crisis de las cadenas de suministro globales, la transición energética y la revolución de la inteligencia artificial están redibujando el mapa de quién produce qué y dónde.
México tiene una posición geográfica, demográfica y cultural que ningún otro país tiene. 1,200 km de frontera con la economía más grande del mundo. 130 millones de personas con mediana de edad de 29 años. Una diáspora de 40 millones en Estados Unidos que transfiere conocimiento, capital y vínculos. Eso no lo tiene nadie más.
La pregunta no es si México tiene potencial. La pregunta es si México está dispuesto a ser arquitecto de su propio destino o seguirá siendo un espectador de las decisiones que otros toman sobre su territorio.
🧭 La Conciencia Social que se necesita construir
Los números económicos son consecuencia de decisiones colectivas: de lo que elegimos priorizar, de lo que toleramos, de lo que exigimos y de lo que construimos juntos.
Una economía que destruye empleo formal y expande la informalidad es también una sociedad que no ha terminado de decidir qué tipo de futuro quiere. La reconstrucción económica de México no puede ser solo un proyecto de tecnócratas y empresarios: necesita ser un proyecto ciudadano.
Eso implica exigir rendición de cuentas con datos, no con consignas. Implica votar con información, no con lealtades heredadas. Implica construir desde lo local: municipios con planes de desarrollo productivo, escuelas vinculadas a la industria, comunidades con identidad económica propia.
Los números rojos de México no son una sentencia. Son una invitación urgente a construir diferente. Las crisis más profundas de la historia han precedido a las transformaciones más extraordinarias, porque destruyen la complacencia que impedía el cambio.
México tiene todo lo que necesita para convertir esta crisis en su punto de inflexión. Lo que falta no es recurso ni talento: es voluntad colectiva, claridad de visión y la valentía de anteponer el largo plazo al corto.
Análisis prospectivo con base en datos INEGI, Secretaría de Economía y análisis de Gabriela Siller — Banco BASE | Febrero 2026




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